Qué es la Inteligencia de Negocios y cómo beneficia a las empresas





La gran diferencia entre las empresas exitosas y las que no, es la capacidad de tomar buenas decisiones, en especial cuando existen múltiples factores internos y externos que pueden impedir tomar un camino acertado. Usualmente se cometen errores puesto que los líderes se basan en experiencias previas, paradigmas corporativos o simplemente intuición. Frente a un escenario de cambios tecnológicos acelerados, las empresas requieren estar a la altura, siendo más ágiles, realizando transformaciones con fundamentos y logrando una mejora contínua de sus procesos, sin embargo, surge la pregunta ¿cómo sé qué hacer y cuándo hacerlo?


Para resolver esa pregunta, las organizaciones se apoyan en la inteligencia de negocios (Business Intelligence), un elemento clave para poder detectar mejoras y crear cuestionamientos transversales, romper creencias y retar constantemente a los tomadores de decisión a innovar y poder realizar modificaciones significativas.

De forma interna, la inteligencia de negocios abarca varios niveles de la organización como:


1. Nivel operativo: La información rescatada influye directamente en las operaciones diarias de la empresa, afectando directamente en la productividad y un buen uso de los recursos.


2. Nivel Táctico: Información principalmente utilizada para los mandos medios para realizar seguimiento o toma de acciones.


3. Nivel Estratégico: Información necesaria para los cargos de alto mando y que permite tomar decisiones clave dentro de la organización.


Existen múltiples herramientas tecnológicas para optimizar la recolección, procesamiento y visualización de datos, una de estas son las que permiten poder hacer visible el manejo de datos como las de Dashboarding y reportería (Tableau, PowerBI, ClickView, Clicksense, Airtable, Google Data Studio, entre otras).


También es importante tener en mente ciertas variables externas que pueden afectar, beneficiar o perjudicar el rendimiento de una empresa:


  • Condiciones económicas, políticas y medioambientales: Estabilidad política del país, la tasa de impuestos, la variación de la oferta y la demanda como por ejemplo lo ocurrido con la pandemia y poder estar atento a los cambios regulatorios en términos del medio ambiente. Estos factores no solo son importantes para poder internacionalizarse, sino que sirven para poder adaptarse a los cambios y entregar un servicio o producto acorde a las regulaciones.

  • Aspectos culturales y sociales: Poder conocer cómo es el cliente, sus deseos y necesidades. En el cual es muy importante estar al tanto de tendencias emergentes y análisis demográficos.

  • Tendencias de la industria: Conocer las nuevas tendencias en el último tiempo que pueden revolucionar el mercado y si eso es compatible con la propuesta entregada por la empresa.

  • Competencia y clientes: Tener un conocimiento de quienes son los competidores, que ofrecen y qué tan concentrada está la industria crea un posicionamiento en el mercado, esto unido con una clara identificación de los clientes (Historia, Estrategia, Personas Clave, Noticias involucradas) permite ahorrar tiempo y una mejora en las ventas.

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