Los 4 pasos imprescindibles para adoptar la agilidad en tu negocio


Desde hace un tiempo que la agilidad es una forma de trabajo que ha ganado popularidad entre las empresas gracias a los grandes beneficios que trae su implementación, sin embargo, las transformaciones requeridas para alcanzarla implican grandes desafíos para quienes forman parte de ella.

Si bien es cierto que para instaurar una mentalidad ágil dentro de una empresa no es necesario adoptarla en su totalidad, es posible incorporar ciertos elementos de metodologías ágiles o design thinking, siempre y cuando toda la organización esté dispuesta a experimentar un cambio de cultura respecto a cómo trabajan y cómo se relacionan entre las áreas.

Sobre esta materia, Belén Reyes, Scrum Master de Imagemaker, nos comparte 4 fases generales para que los clientes adopten la agilidad de manera exitosa

1. Realizar un diagnóstico:

En primera instancia, es necesario efectuar una revisión y análisis respecto al funcionamiento de la empresa en relación a sus diferentes áreas y dinámicas, con el propósito de identificar aquellos aspectos que se vinculan directamente con un modelo de acción ágil versus uno de mayor verticalidad. Tras esta observación, se recogen elementos que van en línea con la transformación deseada, a manera de que sean considerados posteriormente en los equipos como parte del proceso de cambio.

Es indispensable en este punto, además, hacer un mapa de las personas que podrían ser líderes o aliados en este proceso, así también de quienes podrían ser opositores al cambio para involucrarse activamente desde el momento del inicio del plan.

2. Plan de adopción:

Una vez tengas una visión general del funcionamiento de la organización, en cuanto a su cultura, procesos, la interacción de individuos y áreas, así como las dinámicas que las incluye, es hora de definir dónde queremos llegar a través de una estrategia, siempre teniendo en cuenta la realidad y posibilidades de la empresa.

Hay que tener en cuenta que no es necesario que todas las áreas adopten la metodología escogida de la misma manera, el nivel dependerá del contexto de cada una y la cantidad de resistencia al cambio identificada.

3. Implementación:

En este paso se debe considerar algunas claves indispensables para lograr una implementación exitosa. La primera es tener un equipo de trabajo en el que cada uno de sus integrantes sea un “embajador” de la metodología, así motivar a las personas que, de alguna manera, les impactará el cambio. En este punto se debe resaltar que es muy importante contar con el apoyo de la gerencia o líderes de la organización.

Un segundo factor fundamental en esta fase es entrenar a las personas involucradas en los nuevos conocimientos y habilidades que se requerirán.

Igual de importante son las comunicaciones durante todo el proceso. Tanto las comunicaciones internas a nivel general de la empresa como las interacciones que los líderes tengan con sus equipos de trabajo.

4. Revisión:

Cuando ya se ha llegado a una etapa de madurez en la implementación del plan establecido, es necesario revisar los avances y cuáles son los puntos de mejora. Esto permitirá ir evaluando el grado de adaptabilidad de cada área e ir ajustando si es necesario.

“El mejor consejo para el proceso de adaptación a la agilidad es tener paciencia. El camino de transformación es, muchas veces, largo y complejo pero a su vez es divertido y desafiante. A mí personalmente me encanta cambiar, pero para hacerlo hay que tener el espíritu y la pasión para lograrlo”, concluyó Belén.


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